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Selasa, 04 Oktober 2011
El consumismo que nos invade
Hoy se realizó la conferencia de prensa de Apple, para anunciar su nuevo modelo de teléfono iPhone, su nueva línea de iPods, etc. Por alguna razón, cada vez que Apple saca algún juguete la gente parece volverse loca. En Twitter una vez comenzada la conferencia de la manzana ,muchos internautas casi casi se vuelven reporteros, anunciando en los 140 caracteres que da Twitter cada cosa que dice el presentador en turno. Otros muchos, comentan que ya quieren tener esta nueva versión de ése oscuro del deseo en el cual se ha convertido el iPhone, y que no ven para cuando llegue a México.
Cuando llegó el iPad a México, hace como un año, las pocas tiendas Apple en el país organizaron una venta nocturna, que empezó a las 12 de la noche de no sé qué día. Ya para las 9 pm de ese día había colas que daban vuelta a la manzana. Y en serio, sin duda el iPad es un muy bonito juguete, amén de muy caro... Y aún así ¿de verdad vale la pena estas colas absurdas y este montaje para hacerse ANTES QUE NADIE EN MÉXICO de una computadora en forma de tableta?
Apple vende imagen, exclusividad, que empieza por hacer creer a sus clientes que con estos equipos serán únicos e irrepetibles. Y muchos delos que compran artículos de Apple solamente lo hacen por esta razón. Es típico verlos en un Starbucks "presumiendo" su Mac Air o su iPad de última generación. Vaya, me pregunto cuántos usuarios de Mac saben que usan un sistema tipo Unix, que pueden entrar en modo de comandos y que tienen montones de herramientas creadas originalmente en Unix y que lo hacen un sistema muy poderoso. ¿Cuántos salen de la interfaz gráfica de Mac? ¿Cuántos usan todas las características que pagaron por tan caro equipo?
Otro ejemplo de esto es cuando salieron unas dizque tapas inteligentes para el iPad2. En Matuk.com hubo una discusión sobre el tema y los mac-fanáticos alababan a grados insospechados algo tan bobo, pero tan bobo, como la supuesta tapa "inteligente"... Por favor...
Y que no se malinterpreten mis palabras. Sin duda los equipos de Apple son estupendos, pero que son mucho más costosos que los demás, lo son y este sobreprecio no se puede justificar en desempeño de los equipos. También las mac se atoran, también el iPhone se congela y hay que resetearlo. Tienen sus problemas como todas las computadoras, aunque los propios mac-eros jamás discutan estas cosas y cierren los ojos a la realidad.
El asunto es que los medios, la propaganda con la que nos invaden contínuamente nos han terminado por hacer creer que ser es tener, y por ende, ansiamos un iPhone, o la novísima Mac, o la pantalla de 60 pulgadas, o el siguiente "gadget" ya anunciado por alguna compañía de tecnología.
Y me queda claro que todos queremos tener objetos que por alguna razón nos llaman poderosamente la atención. Quizás para presumirlos, para convertirnos en únicos e irrepetibles, qué sé yo. En mi caso, por ejemplo, quisiera hacerme de un smart, el microauto. Por el precio de un smart puedo hacerme de dos chevys casi. ¿vale la pena? probablemente no, pero todos tenemos estas cosas, estas pretensiones por demás absurdas y nolo dude ,en el momento que pueda, me hago de un smart.
La vida consumista nos entrega sin duda algunos beneficios. Sí, es más agradable ver la TV en una pantalla de 50 pulgadas, por ejemplo, pero muchos de sus beneficios son falsos, amplificados quizás por los medios, como cuando me hice de mi teléfono Android, que me obligó a contratar un plan de datos porque parece que si no se tiene Internet hasta en la sopa, no somos nada. Mis reflexiones al respecto las escribí aquí.
Aquí dejo estas reflexiones, sin siquiera la pretensión de que analicemos nuestras conductas consumistas. No se trata de vivir en la frugalidad, como tampoco ostentar estos costosísimos gustos que a más de uno les mueve el tapete. Digamos que hay que buscar cierto equilibrio. Eso es lo que pienso.
Senin, 18 Juli 2011
El poder de la publicidad
Yo leí comentarios de algunos amigos en Facebook que estaban ansioso por ir a ver la película. Vaya, en el estreno las colas eran gigantescas y además, no faltaron los que se disfrazaron de magos, de Harry Potter y amigos, etc. Una "pottermanía" que francamente parece exagerada, pero si vemos el papel de la publicidad hecha a la película, las consecuencias están ahí y no serían para asombrar a muchos.
El asunto es que la publicidad modela pensamientos, modos de actuar y gustos incluso. A mí particularmente no me parece tanto ruido sobre Harry Potter, (sólo vi la primera película y en la TV), y de hecho, me parece que el guión es complejo de seguir. Hay que estar atentos para no perder detalle. Es evidente que han hecho un gran trabajo de animación alrededor de HP y probablemente la última tenga efectos especiales de primerísimo nivel, que hagan palidecer incluso las primeras películas del joven mago.
Todo parece indicar que basta para que los medios bombardeén masivamente a los ciudadanos para que entonces la gente crea que HP es la gran película. Sin duda es un filme para entretener y dudo que busque ganar premios de ninguna academia de artes cinematográficas. Su función es simplemente divertir. Pero de ahí al escándalo, a las enormes filas para poder ver la película última, me parece un exceso. Sin duda estamos casi controlados como títeres, sobre nuestros gustos y necesidades, por parte de la publicidad.
Jumat, 10 Juni 2011
La necesidad de identificarse con algún grupo
Es claro que el hombre busca siempre identificarse con otros. Eso nos da cierta seguridad de que no estamos solos en el mundo y que compartimos, con otros seres humanos, un mismo tipo de emociones y/o sensaciones. Los cineastas lo saben y muchas veces en las películas hay personajes para que el auditorio se identifique con alguno de los caracteres que aparecen en la pantalla. Lo mismo pasa con los equipos de futbol. Los aficionados al deporte de las patadas tienen sus ídolos, se visten como ellos y se afanan en imitarlos.
Pues bien, las empresas que venden bienes y servicios muchas veces buscan que quienes compran lo que hacen, se identifiquen con ellos, de tal manera que no te compres un coche, sino te compres un "pasat", por ejemplo, o bien, no te hagas de un teléfono celular, sino que te compres un iPhone o un Blackberry, por decir alguna marca conocida.
Las companías entonces hacen todo para que los usuarios de la marca se identifiquen con ella y se conviertan finalmente en clientes fieles. Por ejemplo, quienes consumen productos de Apple notarán que cuando compran cualquier dispositivo de la manzana, aparte de los manuales, cargadores, instrucciones, cables, etc, vienen un par de calcomanías, para ser pegados donde mejor gusten y manden los usuarios. No es pues difícil ver que quienes tienen una Mac han decidido pegar la calcomanía en la parte trasera del coche. Con ello se sienten identificados con la empresa de Jobs y asumo, son más felices que otros, aunque esto último no lo sé.
Lo que me parece curioso, sin embargo, es algo que hacen por ejemplo, las empresas que desarrollan dispositivos móviles. Si un usuario de un teléfono particular manda un mensaje a Twitter, éste puede aparece al final con la leyenda: "enviado desde mi Blackberry Torch". Y lo mismo pasa con quien tiene iPhone o iPad. Si colocan un mensaje en Facebook no falta que salga la leyenda: "envíado desde mi iPad 2", etc.
Es decir, no basta pues hacerse de un costosísimo iPhone, un Blackberry o un iPad. No, además hay que restregarle a todo aquel que se deje que se tiene un dispositivo de esos, porque quiero suponer que quienes compran estos artilugios tan caros los tienen que convencer que son diferentes, de una minoría privilegiada, de aquellos que solamente pueden acceder a lo más fino.
Lo más extraño es que caemos en esto y nos creemos diferentes o especiales porque somos poseedores de un teléfono de marca X o Y. Para que vean el absurdo, permítanme el siguiente escenario: estoy hablando por teléfono para concertar una cita y digo: "De acuerdo, entonces mañana nos vemos a las 4 pm en tu oficina. Saldré en mi automóvil Lambourghini modelo 'diablo' con una hora de anticipación para estar a la hora que hemos quedado", o algo como esto, al contestar el teléfono estando acostado en cama aún: "¿bueno?... Sí, soy yo, desde la comodidad de mi colchón Sealy Posturopédico". En cualquiera de ambos ejemplos, sería calificado al menos como un pesado, como un mamón, o como un idiota.
Así pues, el problema es que le seguimos el juego a los fabricantes de ciertos bienes y nos manipulan con estas estupideces, en donde no importa que suba una foto a la red social o que ponga un mensaje con mi pensar en Twitter, sino lo que importa es si lo hago desde mi Motorun de Motorola, mi Blackberry o mi iPhone. Porque lo sabemos todos y lo ignoramos: todos estos objetos no hacen a las personas. La gente no vale por lo que tiene, sino por lo que es. Aunque en el mundo cotidiano nos la pasemos rechazando este argumento que sabemos no es incorrecto.
Minggu, 05 Juni 2011
Mentiras o medias verdades
Ayer recibo una llamada de Banco Santander. Me ofrecen una tarjeta de crédito llamada "cero", sin comisiones y sin pago anual. Suena buena la idea entonces me dice la señorita que me atiende que me pasará con una ejecutiva para hacer una cita en mi sucursal.
Entonces una nueva ejecutiva me dice que la tarjeta es sin comisiones y sin cargos, pero que si no la uso al menos una vez al mes, se generará un cargo de 67 pesos por no uso. Me pregunta si estoy de acuerdo y le digo que 'no'. No parece entender mi negativa y entonces le explico: "la otra persona con la que hablé no me dijo nada de este cargo por 'no uso'. Por lo tanto, como no me dijo toda la verdad al respecto de esta promoción ya no me interesa". Me dice entonces que puedo hacer un cargo por un peso a la tarjeta, que es suficiente para que no me cobren ese cargo por no uso. Entonces le replico diciéndole que es una cuestión de principios. "No se trata de si puedo cargar a mi tarjeta un peso o mil. Se trata de que no se me informó con veracidad sobre la promoción y por ende ya no me interesa". Finalmente parece entender. Me agradece mi tiempo y cuelga.
A los cinco minutos habla la primera señorita con la que hablé, y me pide le disculpe por no haberme dicho lo del cargo por no uso. Le dije que no decirme traiciona mi confianza con el banco y que no decir la verdad completa, decir medias verdades, es como mentir. Me empieza a explicar pero la interrumpo diciéndole: "no me explique nada. espero le quede claro que si no me dijo nada respecto al cargo, ¿qué garantía tengo que no saldrán con otra cosa que aún no me han dicho?. Así que ahórrese sus explicaciones porque le soy sincero, ya no me interesa su promoción. ¿me expliqué?"
Acepta mi interlocutora su error y me agradece mi tiempo, disculpándose de nuevo.
Yo no entiendo muy bien qué gana el banco con que el usuario consuma algo usando la tarjeta una vez al mes. Entiendo que la economía se mueve con el intyercambio de bienes y servicios, pero en el fondo, no veo que Santander quiera de verdad hacer una promoción en favor de sus clientes. Siempre hay algo, un "pero" que echa a perder las buenas intenciones iniciales.
El asunto es que parece ser que en la promoción der artículos los que sean, se vale mentir descaradamente y nadie puede decir nada. Había hace tiempo un anuncio de desodorantes AXE, en donde quien se lo ponía se volvía irresistible a las mujeres. Alguien en la India demandó a la empresa AXE por publicidad falsa. Puedo creer que nadie en su sano juicio crea que poniéndose esa marca de desosodorante hará que las mujeres enloquezcan por esa persona, pero quien demandó a AXE tiene un punto a su favor. Los que diseñaron la campaña de publicidad mienten.
Nos hemos acostumbrado a todo género de mentiras que nos recetan por la televisión y la radio, amén de los medios impresos. Ya creo haber escrito sobre un anuncio del Chevy 2011, que entre sus características nuevas tiene una manera más versátil de manejo. A ver si alguien me explica qué significa eso, porque a mí me parece que a falta de nuevas características, los creativos de la agencia de publicidad se les ocurrió esta frase idiota, que no dice nada, pero que suena muy bonito y novedoso. Yo creo que ya basta de tanta mentira. ¿O no?
Senin, 09 Mei 2011
Los límites de la comercialización
Toda empresa tiende a anunciarse porque esto significa que la gente pueda conocerlos y entonces, acceder a sus servicios. La publicidad es una cuestión de poder estar a la vista de los consumidores lo cual, redunda en beneficios como son más ventas, más clientes.
Por ello mismo, las empresas gastan dinero en anunciarse, ya sea en los medios electrónicos, prensa escrita o en anuncios espectaculares. En ocasiones me parece un poco raro, sin embargo, que empresas que no necesitarían anunciarse, como Telmex, que tiene un gran porcentaje de la telefonía en México, salgan en los medios con anuncios, asistan a todas las exposiciones y ferias en donde sus "stands" son en general de los más grandes. Asumo que Telmex lo hace "para tener presencia", pero la realidad es que no veo en particular, en esta empresa, esa necesidad.
Pues bien, viendo las fotos de la sección deportiva del Excélsior, me llamó la atención la cantidad de anuncios que ahora portan los futbolistas en sus uniformes. Vaya, no es un logotipo aquí y otro allá. No. es una cantidad inmensa de anunciantes y francamente no parecen ya caber tantos logos y anuncios que van en camisetas, pantaloncillo, calcetas e incluso zapatos de futbol.
Las fotos que ilustran este artículo muestran el exceso de los anunciantes. ¿No debería haber un límite a esto? Entiendo que como empresas privadas pueden hacer lo que mejor les parezca, pero como que ya estamos en el límite del mal gusto ¿o no?
Por ello mismo, las empresas gastan dinero en anunciarse, ya sea en los medios electrónicos, prensa escrita o en anuncios espectaculares. En ocasiones me parece un poco raro, sin embargo, que empresas que no necesitarían anunciarse, como Telmex, que tiene un gran porcentaje de la telefonía en México, salgan en los medios con anuncios, asistan a todas las exposiciones y ferias en donde sus "stands" son en general de los más grandes. Asumo que Telmex lo hace "para tener presencia", pero la realidad es que no veo en particular, en esta empresa, esa necesidad.
Pues bien, viendo las fotos de la sección deportiva del Excélsior, me llamó la atención la cantidad de anuncios que ahora portan los futbolistas en sus uniformes. Vaya, no es un logotipo aquí y otro allá. No. es una cantidad inmensa de anunciantes y francamente no parecen ya caber tantos logos y anuncios que van en camisetas, pantaloncillo, calcetas e incluso zapatos de futbol.
Las fotos que ilustran este artículo muestran el exceso de los anunciantes. ¿No debería haber un límite a esto? Entiendo que como empresas privadas pueden hacer lo que mejor les parezca, pero como que ya estamos en el límite del mal gusto ¿o no?
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