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Jumat, 03 Februari 2012
¿Quién tiene la culpa de la piratería?
La piratería parece un mal provocado por los consumidores de contenidos. Hay piratería en las calles, en muchas esquinas de la ciudad de México, por ejemplo, en donde se venden todas las películas que existen, desde las que están en cartelera hasta las de culto, las clásicas. Si uno se sube al Metro verá un ejército de vendedores ambulantes que vagón por vagón ofrecen las mejores obras musicales del "príncipe de la canción", el último CD de Luis Miguel, o los conciertos para violín más bellos de todos los tiempos, entre otros, todo a precios imposibles de hallar en las tiendas: 20 pesitos.
La industria de contenidos (llámese películas, videos, música y/o libros), siempre le echan la culpa a los consumidores, los cuales no parecen comprender que no pueden andar compartiendo sus archivos mp3 o sus libros en formato ePub o PDF. Pero de verdad, ¿es el consumidor final el culpable del problema de la piratería? No necesariamente en mi opinnión. He aquí algunas razones:
Los proveedores de internet se anuncian en los medios hablando sobre lo que puedes hacer en la red de redes: descarga música, comparte videos, usa las redes sociales, etc. Y ya uno se pregunta: si descargar música está litealmente prohibido (a menos que el cantante decida compartir su material), entonces la propaganda es engañosa porque como se están poniendo las cosas, bajar música casi lo convierte a cualquiera en un delincuente. Si bajo un video de youtube o una película de un sitio peer to peer entonces puedo ser catalogado como un criminal en potencia y si acaso, debo verlo solamente yo, aunque la esencia de la vida tenga mucho que ver con el compartir información con otros.
La creación del formato mp3, que tantos megas y megas de almacenamiento nos ha evitado usar, llegó para quedarse pero gracias al mismo las canciones se pueden escuchar sin pérdida de fidelidad (al menos no lo nota quien escucha) y ocupar poco espacio de memoria. Antes una rola en el formato de los CDs de música ocuparía unos 20 a 40 megas. Ahora si acaso 4 megas. Gracias al mp3 se nos ha hecho más simple, rápido y eficiente mandar por medios electrónicos, correo, ftp, por ejemplo, la música que nos gusta a nuestros amigos.
Los fabricantes de hardware también han colaborado haciendo unidades grabadoras de CDs y DVDs. Antes de esto quien quisiera grabar un disco de música lo podía reproducir en un cassette de audio, pero si éste se copiaba a su vez, poco a poco se iba perdiendo calidad. Gracias a los fabricantes de reproductores de CDs y DVDs las copias salen idénticas al original (así que no es cierto que una copia pirata puede dañar tu reproductor de DVDs como ciertos creadores de contenidos nos han querido hacer creer).
Apple, con su tienda iTunes ha hecho su parte. Antes, quien quisiese hacerse de una canción en particular tenía que pagar por un CD que contenía de 10 a 12 canciones, aunque sólo le interesase una sola canción. Gracias a iTunes la industria disquera vende las canciones unitariamente, con la subsecuente pérdida económica porque no hay que gastar una decena de dólares más por tener la canción que nos gusta o la que está de moda. Este cambio de modelo de negocios en el cual Apple lleva la batuta, sin duda colaboró a que las disqueras tuviesen menos ingresos.
Los fabricantes de software también han puesto su granito de arena. Escriben programas para usar las unidades grabadores de CDs y DVDs de maneras por demás eficientes. Estos programas pueden hacer imágenes bit a bit de esos discos para después transmitirlas por la red. Igualmente han creado rippers, programas que permiten leer los discos de música y convertir sus canciones en el formato mp3. No se necesita ninguna capacidad técnica para esto y cualquiera que sepa usar una computadora de la manera más elemental lo puede hacer.
Y ustedes dirán: bueno, pero los grabadores de DVDs no se hicieron para copiar discos con derechos de autor, así como el software para controlar estos dispositivos. Y tampoco quienes inventaron el formato mp3 habrán pensado que esto provocaría este oleaje de la piratería. Supongamos por un momento que es así pero si nos han dado todos los recursos, de hardware y software para duplicar todo género de información. La mesa está puesta y siendo así, ¿quién no se sienta a comer?
La mejor analogía que encuentro es que nos inviten a un banquete a comer y cuando llegamos no podemos siquiera probar los alimentos. Todo está listo, vasos de vino, botellas descorchadas, suculentos manjares pero no, tenemos prohibido acercarnos a la mesa y si probamos el alimento es nuestra culpa. Ajá.
Yo no dudo que el consumidor final de contenidos también colabore en el problema de la piratería, pero seamos honestos: no son los únicos culpables. Habría que repartir las culpas a todos los actores involucrados en esta obra. Que no nos quieran engañar.
Label:
CDs,
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Jumat, 19 Agustus 2011
Mi teoría del por qué nunca hay nada en la televisión
Es frase común y corriente decir: "2000 canales y no hay nada en la tele". Y a veces no nos falta razón. En serio que por alguna razón no parece que se transmita nada interesante. Por supuesto que ante este hecho he diseñado mi propia teoría (porque habrán notado, tengo una teoría prácticamente para todo).
Antes de explicar por qué jamás no hay nada que ver en la televisión, debo decir que los medios electrónicos son como monstruos voraces que comen contenidos. Todo se lo comen y por ende, hay que crear más "comida", más contenidos cotidianamente, para llenar horas y horas de programación. Para colmo, los contenidos que muestran los medios son fáciles de recordar. Por ejemplo, yo vi muchos capítulos de la Isla de Gilligan cuando era niño. Si ahora me pasan algún capítulo que vi en esos años seguramente diré: "este capítulo ya lo vi". Es increíble quizás pero muy común y la mayoría podrá tener experiencias parecidas a estas. Por ejemplo, el cómico uruguayo Verdaguer, que tenía un humor muy ácido y sarcástico, decía que hacer reír era cada vez más difícil, porque después de haber contado un chiste gracioso, la gente lo puede recordar por años. Y entonces, pasa que los contenidos no se pueden reciclar fácilmente.
Y es aquí esto lo que pasa con los medios electrónicos, particularmente la TV. Si pasan series pasadas, ya las vimos y las recordamos... y entonces, en muchos casos nos aburrimos. Si pasan películas por la televisión, es probable que la mayoría las hallamos visto cuando se pusieron en las salas cinematográficas y desde luego, recordaremos esas películas con más o menos detalles, pero la trama será tan evidente que de nuevo, buscaremos otro canal para ver algo novedoso.
En el caso de los deportes las cosas cambian, porque si no son repeticiones, si son partidos en vivo, la gente los ve -si les interesan esos deportes- con atención. Entonces, muchas veces detenemos el "zapping" del control remoto en donde hay deporte y ahí, como el partido es en vivo y no es algo que hayamos visto, pues lo vemos con cierto interés. Es difícil, por ejemplo, que nos interese un partido de futbol que ya vimos y que están repitiendo. Quizás nos pueda interesar ver los goles pero si no es así, diremos "qué aburrido..." y buscaremos otro canal.
Si durante nuestra existencia frente a la "caja boba", la TV, ya vimos los contenidos fundamentales, los temas más manoseados y usados por este medio, llegaremos a entender que es difícil ser original, y lo que se copia en general en los medios, aunque le quieran dar una nueva vuelta de tuerca, es más pan con lo mismo y por ende, llegamos a la conclusión que tenemos cientos de canales y por eso, NO HAY NADA QUE VER.
¿Quedó claro?
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